Caminos alternativos

Creo que siempre estuvo en mi cabeza la idea de salir de lo establecido, de apostar por algo que de verdad me apasiona: el trabajo con mis propias manos; dar otra oportunidad a oficios ya casi en proceso de extinción.

Siempre me ha llamado la atención todo aquello relacionado con la creatividad, más concretamente lo referente al mundo de la decoración y el diseño. Bien sea pintar aquello que me inspire, o reproducir con mis manos cualquier tipo de objeto de manera completamente autodidacta, siempre con un enfoque artesanal. Por eso, decidí trabajar con fibras naturales, al estilo más clásico del oficio, pero adaptándolo siempre a la actualidad y las tendencias.

Soy extremeño, de Badajoz, allí, aún hoy, es posible encontrar gente que se dedique a este tipo de profesiones artesanales que originalmente estaban destinadas únicamente a su desarrollo en el campo. Me imagino que esto ha influido mucho en mi manera de ver la decoración y el diseño. Sin embargo, parece que, siendo de provincia, crecemos con la idea de que tenemos que estudiar una carrera con salidas que nos aseguren un futuro sólido, independientemente de si te apasiona o no; en definitiva, la vieja idea de no salirse del camino establecido para que todo vaya sobre ruedas.

Siempre me ha interesado mucho el deporte, al que dediqué muchos años de mi vida, intentando que fuera una salida de futuro. Me formé para ello e incluso empecé a opositar para conseguir esa estabilidad tan valorada hoy en día. Pero nunca llegué a sentirme realizado.

Así que le eché valor. Cargué mi Subaru lleno de sueños y, sin pensarlo dos veces, me vine a Madrid a buscar lo que siempre he querido hacer. Cuando años atrás tomé esa decisión, fue un momento muy transgresor en mi vida de provincia de aquel entonces. Yo siempre he sido una persona muy tranquila, pero dentro de mí sentía que tenía que ir un poco más allá, que huir de mi zona de confort… Aunque irme a Madrid no fuera la solución a todo, sí se convirtió en el primer paso para salir de la norma, de lo que se espera de ti.

Una vez en Madrid, tuve la sensación de que todo lo que veía era muy inspirador, me di cuenta de que lo que realmente llamaba mi atención eran esos espacios castizos, tradicionales y hechos a mano que conservaban la esencia de lo que habían sido años atrás: restaurantes de moda, tiendas de ropa… que en su decoración respetaban la esencia artesanal del local original, todo aquello que, reformadas o no, contaran una historia, en definitiva.

Fue así como empecé a buscar un espacio donde poder llevar a cabo todas mis ideas y dar salida y defender esos viejos oficios artesanales, como en mi caso la espartería.

Es curioso. Después de los años, el espacio de trabajo que he creado en medio de una gran ciudad como Madrid, tiene ese espíritu tradicional, apacible y artesanal tan característico de aquella época en la que, aunque sentía que necesitaba ir un poco más allá, todo era acogedor y estaba cuidado con mucho cariño.

Hoy por hoy, puedo afirmar que salirse de lo establecido merece la pena, siempre y cuando creas en lo que quieres hacer y apuestes por ello. Pero esto no queda aquí; ahora tengo otra asignatura pendiente… y, aún mantengo ese espíritu OffRoader que, quién sabe si me llevará a mi próximo destino…

Etiquetas