Prueba del Impreza WRX: más elegante, más rápido

Más veloz, más ágil, más confortable. El Impreza WRX ha cambiado mucho, y es ahora un vehiculo tan apasionante como antes y mejor dotado para seducir a un mayor número de clientes. La nueva versión impresiona por su potencia, y sus ingenieros han logrado incrementar tanto su agilidad como su confort, dos términos difíciles de conciliar.

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Mientras la gran toma de aire preside su frontal y anuncia prestaciones de vértigo, como de costumbre, sus líneas maestras, más europeas y cuidadas, le hacen más universal que antes. La aparición de la carrocería de dos volúmenes era un imperativo para Subaru si no quería que su vehículo pareciese obsoleto nada más salir al mercado. Aun así, corren rumores de que, para los nostálgicos, podría importarse la versión de tres volúmenes que ya se vende en el mercado japonés.

Dentro, los acabados han mejorado, lo que se percibe sobre todo en la robustez de los mismos y del tacto de todos los controles, mandos y botones. Para encontrar la perfección, solo le faltarían materiales de tacto suave. Los asientos deportivos aseguran buena sujeción del cuerpo y ponen una nota desenfadada en un conjunto que, al igual que el exterior, apuesta más por la elegancia y ha prescindido del abuso de los detalles racing.

Frente a su predecesor, el habitáculo es más amplio y práctico, con un maletero de 300 litros de capacidad.

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Motor

Es el ya conocido bloque turbo alimentado de 2.0 litros de cilindrada y cilindros opuestos –tipo bóxer, como los Porsche-, que entrega 5 CV más que antes para alcanzar los 230. Así armado, pasa de cero a cien en unos 6,1 segundos, y su media de consumo ronda los 10,4 litros. Ha sido colocado 10 mm más bajo, lo que mejora el centro de gravedad.

La transmisión manual utiliza un diferencial central con engranaje cónico para distribuir la fuerza del motor a las ruedas. Junto con la distribución de par 50:50 a los ejes delantero y trasero, el LSD viscoso se encarga de limitar el diferencial de par motor.

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En marcha

La primera impresión al subirse a un WRX es que resulta más cómodo, mejor insonorizado y más suave que la versión anterior: la amortiguación es ligeramente más blanda que antes y, como esbozaba líneas atrás, todos los mandos tienen ahora mayor calidad de accionamiento.

Pero el contexto del WRX siguen siendo las curvas. Tal suavidad no está reñida con una mayor agilidad, y ésta afirmación es la que da el sobresaliente a los ingenieros de la firma: el nuevo eje trasero ha mejorado de forma importante la dinámica, y ese beneficio se ha invertido en hacer el coche tanto más cómodo como más ágil.

El WRX avanza en las rectas a velocidades espeluznantes, digiere las curvas con estómago de hierro, y se disfruta enormemente en conducción deportiva.

La tracción total es clave a la hora de comparar el Impreza con otros modelos. Gracias a ella supera a todos sus rivales a la hora de acelerar, y sus pérdidas de tracción son las menores de la categoría, superando a modelos excelsos en este sentido como el Renault Megane o sobre todo el Mazda3 MPS, que tiene autoblocante. La patada del turbo no es exagerada, y la aguja sube de vueltas con una facilidad pasmosa mientras avanzamos hacia el hiperespacio. Toda su competencia necesita tarados de amortiguación más firmes para lograr resultados similares, en los mejores casos.

Y, por último, no podemos olvidar la mayor facilidad de conducción. Si antes la trasera del WRX se movía a ritmo de samba, complicando la vida al conductor, ahora es mucho más dócil sin que ello, como hemos visto, haya afectado negativamente a la agilidad, algo que pasa en muchas ocasiones. Pero no en esta.

Mejor equipado que antes y a la venta por 32.990 euros, el Impreza es “mas coche” que antes, ha mejorado en su mejor virtud, la agilidad, y ahora resulta más refinado que su predecesor. Así que, en pocas palabras, seguirá apasionando a sus seguidores, y tendrá más acciones para seducir a los que no solo buscan dinamismo a raudales.

La gran prueba: Subaru Impreza STi
Más elegante, más rápido
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7 comentarios

    En una revista digital, que siempre leo y tomo de fuente, http://www.km77.com se cuestiona muchísimo el que Subaru utilice la tracción total, haciéndola ver casi innecesaria o ineficiente. Otro punto es que, dicen no ver la necesidad de que utilice la reductora.

    Me gustaría tu opinión al respecto.

    Yo lo que creo es que esos de km77 no han probado a fondo el coche si dicen eso.

    Rafa Cid :

    Hola a todos.

    Si la abuela Paca se sube al Impreza WRX en un día soleado, la tracción total le será, efectivamente, de poca ayuda.

    Si nos subimos a un Subaru Impreza STi -con tración total y tres autoblocantes mecánicos- un día de lluvia y nieve en una carretera revirada, me atrevo a decir que la mayor parte de los conductores serían más rápidos que con un Ferrari. Y si no corres tanto, entonces tendrás un margen de seguridad muy superior al de ningún coche sin tracción total (incluido el Ferrari, claro). Aquí, entonces, sería útil hasta para esa abuelita… aunque no se ponga a hacer carreras.

    El caso es que la tracción total es clave para mejorar la seguridad cuando el firme es deslizante, de manera que los Impreza son especialmente recomendables para zonas de clima adverso. Pero, con sol y asfalto en perfectas condiciones, el agarre también mejora cuando llevamos el coche al límite, de manera que es también perfecto para los que de verdad les gusta conducir y sacar partido de un chasis.

    Así que veo la tracción total como un elemento útil para todos los públicos, bien sea por seguridad o por deportividad.

    En cuanto a las reductoras, tienen una función específica, y una «de regalo»:
    Se usan cuando el coche va cargado a tope, quizá con una caravana detrás, entonces necesitamos mucha potencia rápidamente. Las reductoras la conseguirán, y facilitarán al conductor subir cuestas sin que al coche le falte fuerza.

    En condiciones normales, en una carretera de montaña, contar con reductoras para usarlas en conducción deportiva es como tener el cambio de marchas de un coche de carreras, que sacrifica velocidad punta por mejor aceleración. Es algo tan raro –incluso entre los coches de carreras solo llevan cambios así los más preparados– que resulta un divertimento excelente para los que disfrutamos en las curvas.

    Así que, una vez más, a la abuelita Paca, que no usa remolque ni conduce deportivamente, la reductora no le servirá para nada… y para los que circulen con mucha carga y les guste la conducción deportiva, será un elemento útil y apasionante.

    Espero haberos servido de ayuda

    Lo de la tracción total y la reductora es como casi todo; no las echas de menos hasta que las necesitas de verdad. Entonces, si las tienes sigues andando y si no……te quedas tirado. Y si encima me divierto pues mejor!!!

    Un saludo!!

    Danilov :

    Sabes por qué el new impreza sedan 1.5R no lleva reductora???

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