Detecta cuanto antes los problemas de frenos


Los frenos son un elemento del coche indispensable para conducir con seguridad. Qué menos que poder detener el coche en cualquier situación con total tranquilidad y sin sentir peligro alguno ¿verdad? Pues bien, a la vez que los frenos son algo de lo que no querríamos prescindir, son uno de los elementos que menos atención se llevan a la hora del mantenimiento personal, el que hacemos nosotros como conductores. Obviamente los técnicos especializados sí que se preocupan, y mucho, por el sistema de frenos.

Hay que pensar que los problemas de frenos pueden tener diversas causas, y principalmente son: desgaste de componentes, problemas con el líquido de frenos, o averías. Cualquier síntoma que notemos en el coche debe ser tratado con prudencia. ¿Puede ser que los frenos estén sucios? ¿Puede ser que las pastillas estén desgastadas? Si descartamos suciedad o desgaste, entonces sí que nos debemos preparar para una reparación.

Los problemas de frenos más habituales

El primer síntoma de problemas con los frenos nos lo va a transmitir el propio pedal, pues tanto si notamos que debemos pisar demasiado (o demasiado poco) para conseguir fuerza de frenada, como si el pedal lo notamos esponjoso (como si estuviese suelto, o falto de resistencia), o bien si éste se muestra demasiado duro, tendremos que revisar este sistema. Por partes:

  1. Demasiado recorrido del pedal: puede ser problema del líquido de frenos, casi seguro. Fugas, aire en el sistema o líquido de frenos en mal estado o con el nivel muy bajo son las principales causas, o bien unas pastillas demasiado desgastadas.
  2. Menos recorrido del habitual: es posible que las piezas que se encargan de devolver el pedal a su posición de reposo no funcionen correctamente, y por eso parece que el pedal tiene menos recorrido. No es un problema de sencilla solución, acude al taller si notas esto de forma continuada.
  3. Pedal esponjoso, que casi no ofrece resistencia: posibles problemas en los latiguillos, el pistón de la pinza o la propia pinza, y tampoco hay que descartar que haya problemas con el líquido de frenos.
  4. Pedal demasiado duro, más de lo habitual: este síntoma no es muy específico, y las causas pueden ir desde pastillas de freno cristalizadas, problemas con los discos, algún problema en el mecanismo como por ejemplo en las pinzas, o incluso se puede dar el caso de que el servofreno esté fallando.
  5. El pedal vibra: la cosa está bastante clara, ya que si el pedal vibra al frenar (y no estamos en una situación donde entre en funcionamiento el ABS) es probable que tengamos un problema en los discos o pastillas, o bien las ruedas mal alineadas.
  6. Una rueda, o varias, se bloquean. Esto puede significar problemas de frenos muy claros, sobre todo si se bloquea en condiciones que serían normales (sin forzar una frenada de emergencia, por ejemplo).
  7. Pérdida de capacidad de frenado en caliente. Es lo que se conoce como fading, pero su causa pueden ser unas pastillas de freno de mala calidad.
  8. El coche oscila hacia un lado. Si la causa son los frenos, puede suceder que tengamos las pastillas sucias, o que se hayan desgastado de forma irregular. Este problema puede tener otras causas como problemas de suspensión, o de neumáticos.
  9. Se nota un chirrido al frenar. ¿Necesitas más indicaciones de que puedes tener un problema de frenos? Antes de nada, cerciórate de que no se ha introducido un granito de arena o grava, pero la causa puede ser pastillas desgastadas, que se haya estropeado alguna otra pieza… conviene que lo revisen cuanto antes.

Foto | Grant C

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