No dejes que una niebla espesa te fastidie los desplazamientos


La niebla es un fenómeno que nos deja, a veces literalmente, sin visibilidad por delante de nuestros coches. Si es una neblina no ocurre nada especial, simplemente la visibilidad baja levemente, pero podemos circular casi normalmente. El problema es cuando, de repente, nos metemos en un banco de niebla muy espeso tras un tramo de visibilidad normal: entonces puede que nos pongamos algo nerviosos.

Estas fechas invernales son propicias para las nieblas (pero no solo se producen en invierno, como sabéis) y conviene saber un poco cómo se producen las mismas, y cómo tomarnos la conducción en el momento de entrar de lleno en un banco de niebla.

Si hace frío y tenemos mucha humedad ambiente, es muy probable que nos encontremos con un banco de niebla.

Esta es una regla sencilla y práctica, pues describe a la perfección casos en los que nos podemos encontrar nieblas. No es para el 100% de los casos, pues a veces hará frío y no nos encontraremos niebla, pero es bastante efectiva. Conviene anotar que si circulamos por una zona fluvial o costera, las probabilidades de que haya mucha humedad ambiente son elevadas: cae de cajón.

La niebla aparece cuando:

  • Se enfría la capa de aire que está justo sobre el suelo.
  • Aumenta la humedad relativa del aire hasta llegar al cien por cien, es decir hasta alcanzar la saturación.
  • Comienzan a formarse entonces gotitas de agua que se adhieren a las pequeñas partículas de polvo, hollín u otros pequeños núcleos de condensación que flotan en el ambiente.

Ante cualquier síntoma que nos indique que la niebla es un fenómeno probable en nuestro viaje, procuraremos varias cosas: mantener el coche en perfecto estado, como ante cualquier viaje; tener en cuenta las luces, que no nos falle ninguna, especialmente las luces antiniebla; estar preparados para adaptarnos convenientemente a la situación y, sobre todo (llegada la niebla) mantener la calma y extremar las precauciones.

Entre estas precauciones están el mantener una velocidad que nos permita reaccionar dentro de nuestro campo de visión (cuanto menor sea, más precauciones y menor velocidad debemos llevar), evitar frenadas bruscas al encontrarnos un banco de niebla, y también evitar los adelantamientos: eso lo dejamos para cuando tengamos mejor visibilidad.

Fotos | Green-Ghost

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